Desde Imprenta2.com queremos rendir un pequeño homenaje a las propulsoras de la mujer en el mundo de la imprenta

Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora hemos querido realizar un pequeño recorrido por el papel de la mujer en el mundo de la imprenta

Sin duda, hoy 8 de marzo no podemos dejar al margen a todas esas mujeres que han contribuido al desarrollo y crecimiento, en este caso de la imprenta, realizando así todo un reconocimiento a la mujer en el mundo laboral dentro de este sector. 

Por supuesto, si retrocedemos hasta el siglo XV, momento en el que podemos localizar el nacimiento de la imprenta de Gutenberg, la desigualdad entre hombres y mujeres era más que notoria. Dada la poca consideración de la mujer en el mundo laboral en aquella época, fueron pocas las mujeres que se atrevían a firmar con su propio nombre.

En Europa, entre los siglos XV y XVIII podemos encontrar nombres como Guyonne Viart, viuda de Henri Estienne y a Lolande Bonhomme, hija del impresor Paquier Bonhomme y esposa de Thielman Server. Así como otras propulsoras, como es el caso de Estellina, mujer de Abraham Conat. Pero si nos centramos en España, en esa época encontramos a impresoras como Brígida Maldonado, quien destacó como propulsora en el campo de la imprenta a nivel nacional. Esta dirigió desde 1540 a 1545 el taller más importante de Sevilla y uno de los más activos de la Península, siendo la época de mayor prosperidad. Maldonado conocía muy bien el mundo del libro, ya que venía de una familia de libreros de Salamanca. María de Quiónes es otra de las mujeres destacadas en el mundo de la imprenta por aquellos años. Hereda el taller de su esposo en el año 1625 pero no se pone al frente de este hasta 1628. Su trabajo fue abundante y de calidad, realizando su último impreso en el año 1666. En esa época Antonia Ibarra también destaca en este sector. Ella ganó la calificación de "impresora completa" por su dominio, entre otras cosas, de los caracteres griegos. 

Una vez adentrados en el siglo XVIII el papel de la mujer en el sector de la impresión fue mermando progresivamente, ya que desde el sector masculino divulgaban que se trataba de un trabajo peligroso para la salud de la mujer. 

El siglo XIX abriría de nuevo las puertas de las imprentas al sector femenino, pero sus funciones se reduciría tan solo a tareas muy mecánicas, como puede ser la encuadernación. 

Inicios todos estos complicados y con grandes impedimentos, pero con los que consiguieron que hoy en día la brecha laboral entre hombres y mujeres sea menor.

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